
01/10/2025
¿Control de accesos o pasador moderno?
Cristián Maturana
1 minuto
Hace un tiempo me cambié de departamento y lo primero que me explicó el conserje presencial, cuando llegué, fue lo siguiente:
“Acá es muy fácil, todos los accesos tienen la misma clave: 1234, usted la marca y pasa”.
Al escucharlo pensé: ¿de verdad esto es un control de accesos? Claramente no. Lo que tenían era un “pasador moderno”. Cualquier persona que supiera la clave, residente, visita, jardinero o repartidor podía entrar al edificio con el 1234. No había forma de saber quién pasó, no era seguro y mucho menos se generaban registros que permitieran gestionar la información.
Un control de accesos de verdad debería cumplir con dos cosas muy simples: ser fácil de usar y garantizar que solo quienes están autorizados puedan entrar. Nada más y nada menos.
En Millacero lo resolvemos con un sistema que combina varias opciones: llaveros electrónicos, reconocimiento facial, apertura desde la App Millacero y también desde la conserjería remota. Cada residente se identifica de manera única, las visitas ingresan con un QR distinto cada vez y todo queda registrado: la persona, la hora y el acceso que usó.
La diferencia es grande. No se trata solo de abrir puertas, sino de hacerlo con seguridad, dejando trazabilidad y generando datos útiles. Así, cuando hay que revisar una grabación, gestionar visitas o tomar decisiones, la información está disponible.
No es lo mismo tener un pasador moderno que un verdadero control de accesos.
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